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Paseando por el Jordaan: Una ruta a través de su historia.

TOUR ÁMSTERDAM AUTÉNTICO 4

Seguramente, antes de hacer la maleta ya habrás buscado en Google qué ver en Ámsterdam. ¡Pues vas a ahorrar tiempo porque nosotros te vamos a contar todo lo imperdible! Hoy hablamos del Barrio del Jordaan, el sitio más de moda de la ciudad de Ámsterdam. Entre sus estrechas callejuelas y canales podrás encontrar de todo: boutiques, mercados locales, los míticos cafés marrones, iglesias con más de cuatrocientos años y no menos importante… ¡la mejor tarta de manzana de la ciudad!

Mucho se ha especulado sobre el origen de su nombre; algunos dicen que deriva de la palabra francesa jardin mientras que otros piensan que es porque su canal principal, el Prinsengracht, hace referencia al río Jordán, que separaba con sus aguas la tierra prometida. Y, aunque sabemos que aquí no fue bautizado Jesús, estamos seguros de que sus calles repletas de flores dejarían sin palabras al mismísimo San Juan Bautista.

a large brick building

Muchos años han tenido que pasar para que este barrio tenga su actual apariencia. Pese a que la orientación de sus calles siempre ha sido inusual —se construyó siguiendo las líneas que marcaban los antiguos diques—, en sus inicios, a principios del siglo XVII, era un barrio típico de clase trabajadora. Es más, los nombres de algunas de sus calles recuerdan todavía a las actividades que allí realizaban artesanos y pequeñas empresas.

Durante la primera mitad del siglo XIX la miseria azotó la ciudad a la vez que crecía un imparable índice de natalidad. Había una escasez de viviendas asequibles para las familias pobres y esto provocó que las familias con muchos niños vivieran en salas de estar o en bodegas, donde eran acosadas por las aguas subterráneas. La luz y el aire difícilmente atravesaban las estrechas calles del Jordaan y las condiciones de vida eran verdaderamente difíciles. Estas condiciones, sumadas a la falta de higiene y a la mala condición física de los residentes, hicieron que las epidemias no tardaran en llegar. Y aunque es cierto que la imagen del barrio fue mejorando paulatinamente, las tensiones sociales por la pobreza y el desempleo persistieron durante décadas.

a group of people on a sidewalk

Fue necesario esperar hasta los años sesenta para ver una drástica transformación del barrio. Pese haber sido restaurado a principios de siglo, las viviendas eran demasiado pequeñas para familias con niños, para los que, además, se echaban en falta parques de recreo o espacios verdes. Fue entonces cuando comenzó una fuerte gentrificación del Jordaan: las viviendas de estas familias, que abandonaron el barrio buscando zonas más espaciadas en la zona norte de Ámsterdam o en los pueblos circundantes, fueron ocupadas por jóvenes y estudiantes. Se creó entonces una cultura mixta entre sus callejones: desde pequeñas boutiques de moda y cafeterías hasta empresas artesanales como herreros o talleres de carpintería.

Actualmente, poco queda de aquel barrio que el Prinsengracht vio nacer; las estrechas fachadas de sus edificios esconden hoy unas 13.000 viviendas, de las que tan sólo el 13 por ciento están habitadas por familias con niños. Sin embargo, no entristezcas: si cierras los ojos un día de mercado mientras suenan las campanas de la Noorderkerk por un instante sentirás que viajas en el tiempo a ese Jordaan tan auténtico.

a boat parked on the side of a river